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 Los Misterios de Eivissa..

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MensajeTema: Los Misterios de Eivissa..   Sáb Sep 19, 2009 4:37 pm

El progreso no ha conseguido borrar la imagen de una isla
repleta de tradiciones, leyendas y misterios y de creencias ancestrales que siguen vivas...

Atardecer en la bahía de Sant Antoni, Ibiza

La mágica y misteriosa Tanit, diosa del amor y de la fecundidad y también señora de la
Luna, la oscuridad y la muerte, mantiene su influencia vital sobre la isla de Ibiza,
marcada por el tenebroso signo astrológico de Escorpión. Una isla donde artistas de todo
el mundo encuentran un ambiente singular y único, propicio para desarrollar su imaginación
y su creatividad. Una isla que atrae a miles de visitantes con su sol, sus playas y su
oferta de diversión nocturna pero que, a la vez, paga un elevado precio con aspectos tan
negativos como la delincuencia, la droga o las muertes violentas. Ibiza ha sido desde hace
milenios una auténtica necrópolis, un lugar para "venir a morir". Para algunos, es una
muerte física y real, el final de una etapa. Para otros muchos, es el lugar ideal para la
regeneración espiritual, la renovación, la trasmutación, la "muerte del espíritu" anterior
para dar paso a otra existencia distinta. Sea como fuere, este magnetismo que envuelve a
Ibiza entera, cuyo foco sitúan algunos investigadores en la impresionante pirámide natural
de piedra que es el islote de Es Vedrá, ayuda a mantener vivas antiguas tradiciones,
creencias y costumbres, unidas a leyendas y supersticiones ancestrales y a un amplio
abanico de mitos populares que no han perdido aún vigencia. Las creencias en espíritus
tales como barruguets, fameliars o follets, en el poder de las hierbas, el agua y el
fuego, en lo sobrenatural y el profundo respeto a la muerte, siguen marcando la vida de
los ibicencos.

Hay algunos lugares en nuestro planeta que tienen la extraña
peculiaridad de provocar sentimientos de irrealidad, de hacer sentirse a
muchos de quienes los visitan o a sus propios habitantes como en otro
mundo. Nadie duda que estos lugares poseen fuerzas telúricas singulares,
irradian y desprenden energía. E Ibiza es uno de ellos.
El mar, la fuente que capta la infinita energía del Universo, rodea a
esta isla por los cuatro costados. Y la fuerza intrínseca de Ibiza la ha
convertido, desde tiempos remotos, en punto crucial de lucha, de
encuentro entre la vida y la muerte. Junto a manifestaciones artísticas
y culturales, tradiciones y folklore, han convivido y conviven aún lo
sagrado y lo profano o maldito, se ha dado culto a los muertos y la
diosa por excelencia, la enigmática Tanit, es a la vez diosa del amor y
de la fertilidad, pero también del mal, la oscuridad y la muerte.

Tumbas púnicas en la zona de la Necrópolis.

BAJO EL SIGNO DEL ESCORPIÓN.

Desde los albores de la Historia, Ibiza ha sido tierra sagrada,
destinada al culto a los dioses. Los fenicios-cartagineses más pudientes
venían a la isla a morir, bajo los auspicios de su diosa Tanit
(identificada con Astarté), a ser enterrados en alguna de las más de
cuatro mil tumbas que se han excavado en la Necrópolis del Puig des
Molins -una colina cercana a las murallas que delimitan Dalt Vila, la
ciudad antigua, en pleno centro de la capital insular-, la más
importante y de mayor tamaño de todas las necrópolis fenicias
descubiertas hasta la fecha. Esas gentes, desde el siglo VI antes de
Cristo o posiblemente antes, adoraban también al egipcio Bes, una
semidivinidad o genio que, según creían, les protegía de las serpientes
y alacranes (en la isla no hay ningún reptil venenoso, se afirma que la
composición peculiar de la tierra ibicenca no les permite vivir en
ella). En honor de Bes bautizaron a la isla con su nombre, Ibosim,
antiguamente BSM, "la isla de los adoradores de Bes".
Los fundadores históricos de Ibiza (aunque recientes investigaciones
han hallado datos que confirman la presencia humana en la isla desde el
V milenio antes de Cristo, y algunos historiadores consideran que los
primeros habitantes pudieron ser cananeos), fenicios procedentes de Tiro
-seguidos más tarde por sus hermanos de Cartago-, tenían los
conocimientos astrológicos de los sirio-babilonios y, posiblemente
también, una considerable influencia de los celtas. Sabían bien que su
Ibosim estaba bajo el signo de Escorpión, simbolizado por el terrible
alacrán (si bien, como se ha dicho, no existen aquí estos animales, como
tampoco pueden sobrevivir serpientes ni otros reptiles dañinos). Este
signo está regido por los planetas Marte, fuerte y violento y Plutón,
tenebroso y oscuro.
Para los místicos, Escorpión es el reino de las sombras, de lo oculto.
Para los astrólogos, es tanto el signo de la muerte como el de la
trasmutación y de la regeneración. El paralelismo de la creencia de los
fenicios-cartagineses (llamados también púnicos) en el Más Allá con la
fe de los isleños en el retorno a la tierra de las ánimas de los
difuntos, no es un azar ni una casualidad. A la diosa Tanit se la adora
y rinde culto todavía en ciertas fiestas durante el verano, en
'sacrificios' más lúdicos y festivos que cuando, milenios ha, le
ofrecían sacrificios humanos (moloks) en los numerosos santuarios
erigidos en honor de su padre-hermano, el terrible Baal.

LA DIOSA BLANCA, LA DIOSA OSCURA.

La fuerza mágica de la propia tierra ibicenca mantiene el prestigio de
Tanit. Su atracción ha conducido hasta la isla a escritores, pintores,
artistas, gentes en vacaciones atraídas por el color y la luz y la
oferta de fiesta y placer...pero la otra imagen de Tanit, la que
destruye al ser humano, no puede tampoco olvidarse. Ibiza también es la
tierra donde, ahora como entonces, tantos artistas de todas clases han
escogido para venir a pasar sus últimos años o días, para morir incluso.
Es tierra también de no pocos suicidios, de muertes violentas...se trata
del aspecto más negativo de la diosa de la Oscuridad y de la Muerte.
Y así, junto a la perenne e idílica paz de los campos, la búsqueda
continua del arte, la cultura, la música, la armonía, la inspiración y
la creatividad, aparece también el brutal contraste, la lucha entre las
dos grandes fuerzas que lo dominan todo, llámeseles Bien y Mal, Ying y
Yang, o como se quiera...y se habla de delincuencia, de violencia, de
drogas, de orgías y otros negativos aspectos. Quizás el hecho de llamar
a Ibiza, desde los primeros inicios del fenómeno turístico, en los años
50-60, "la Isla Blanca" no sea más que un intento, más inconsciente que
consciente, de borrar esa imagen de una isla-ciudad de muertos, de la
Tanit lunar y nocturna, poniendo en su lugar al sol, a la luz, al blanco
resplandeciente.
Un blanco que se refleja en las paredes encaladas, tanto en las
fachadas de las casas payesas como en los modernos edificios de la
capital, Eivissa, o de las villas y pueblos, todos ellos con nombres de
santo -Sant Antoni, Santa Eulària, Sant Josep...-. Quién nos dice que
las autoridades eclesiásticas del siglo XVIII (cuando se ordenó la
erección de las distintas parroquias) no eran, a su modo, conocedoras de
la "fuerza pagana" de los antiguos nombres y decidieron borrarlos.
Y "cristianizaron" así la isla...pero sólo en parte. Porque la Ibiza
auténtica, la poco conocida y en gran parte "secreta Ibiza" sigue
estando ahí, repleta de energía ancestral, de costumbres y leyendas que,
a pesar de todos los pesares, han pervivido a través de los siglos. Y
entre vivencias tan opuestas y contradictorias como la juerga y el
desmadre veraniego de los turistas o la paz y el silencio que pueden
encontrarse en el campo o en una playa solitaria (por desgracia, de
estas últimas cada vez quedan menos), parece como si la misma isla
dijera a todos, sonriente: "Tenéis la oportunidad de elegir, entre mi
tranquilidad y mi lujuria, mi paz y mi locura, mi identificación con
Dios o con el Diablo. Y allá vosotros con lo que escojáis".
El escritor ibicenco Cosme Vidal Lláser (ya fallecido), dejó escrito
en su obra 'Islas para una historia': "...Así que todo en la isla
parecía extraño, desconcertante, a veces misterioso, lleno de
significados ocultos..." Y otra escritora, Edevain Park, británica y
residente durante muchos años, afirma en 'El séptimo velo': "En el mundo
hay pequeñas islas que se han convertido en santuario de pájaros o de
focas. Hubo un tiempo que me pareció -y no sólo a mí- que Ibiza era
especialmente un santuario humano, un lugar donde los seres humanos en
pleito con sus orígenes podían vivir una vida armoniosa y libre de
tediosas limitaciones..."

Islote de es Vedrà, al atardecer.

ES VEDRÀ, LOS OVNIS...

Cada vez son más quienes afirman que el escarpado y enigmático islote
de Es Vedrá (situado frente a la costa suroeste de Ibiza) podría ser uno
de los principales lugares de concentración de esta energía, de esta
fuerza invisible que envuelve a toda la isla. Con sus 385 metros de
altura -la segunda en importancia, tras la Atalaya de Sant Josep, con
algo más de 800 metros-, paredes casi verticales algunas y otras
abruptas y difíciles, aspecto imponente, como una pirámide de piedra o
una catedral gótica que estuviera sumergida en las aguas, Es Vedrá
formaba, hace millones de años, una sola masa con la costa isleña, para
separarse después y convertirse en un majestuoso "vigilante" de la isla
entera.
'Vedrá' en el antiguo lenguaje gaélico, significa "caballo"
(recuérdese Ponte-Vedra, en Galicia). Otros nombres antiguos del islote
han sido 'Arijum' ("el Eterno"), o 'Beleran' (¿cara de Baal-Bel? ¿o
quizás derivación del dios céltico Belenos?...no hay nada claro todavía;
quien esto escribe está precisamente trabajando en un libro sobre Es
Vedrá y sobre las huellas y rastros de los celtas en Ibiza).
Repleto de grutas de difícil acceso, algunas de ellas submarinas y a
las que no han conseguido llegar ni los más expertos buceadores (sólo
las registran las ecosondas de los barcos) y otras en lo más escarpado y
abrupto de su cima, el islote fue elegido en el siglo XIX por el padre
carmelita Francisco Palau y Quer para sus retiros espirituales. En
aquellas soledades, en su "sagrada montaña"el fraile vivió numerosas
experiencias y visiones algo más que místicas. Y digo "algo más" porque,
analizando sus escritos, este modesto investigador ha descubierto en ellos
detalles asombrosos que inducen a creer en la posibilidad de que el padre
Palau pudiera, incluso, haber mantenido contactos con seres extraterrestres.
Foco de irradiación magnética (confirmada por las distintas mediciones
y registros conseguidos a través de magnetómetros y otros instrumentos
de precisión), Es Vedrá es actualmente visitado cada año por psíquicos,
parapsicólogos e investigadores en diversos campos científicos,
procedentes de todo el mundo. Todos los testimonios recogidos parecen
confirmar que el islote es un extraordinario acumulador de energía, al
estilo de las pirámides de Egipto o de los monumentos megalíticos.
Sin olvidar, por supuesto, lo mucho que se ha hablado y escrito acerca
de la atracción que parece tener para los ovnis, tanto los que según
diversos testimonios han sido vistos sobrevolando la vertical del islote
como los que, según numerosos testigos (marineros, pescadores) se
ocultan bajo esas aguas, los ovnis submarinos...
Desde los años 70, la teoría de la posible existencia de una base
submarina de ovnis en esas aguas, base móvil que se desplazaría hasta la
costa de Mallorca, es apoyada y defendida por ufólogos de tanto
prestigio como Antonio Ribera o Juan José Benítez, por citar tan sólo
dos ejemplos...y aunque este fenómeno está aún poco investigado, es un
hecho más que ayuda a mantener a Ibiza envuelta en un clima de misterio.

LA CREENCIA EN EL MÁS ALLÁ.

Un clima en el que, como ya se ha dicho, tiene presencia muy destacada
la creencia en todo lo sobrenatural. Por razones de espacio,
necesariamente hemos de pasar por alto el actual auge de fenómenos
modernos y el hecho cierto de que mucha gente acude a astrólogos,
videntes, adivinos o autodenominados parapsicólogos que han instalado
sus consultas en la isla (lamentablemente, muchos de ellos tan sólo
merecen el calificativo de "presuntos") para que les lean el Tarot o
para intentar conocer su futuro a través de diversos medios. Y sí cabe
citar, si bien resumidamente, otras creencias,tradiciones y
supersticiones mucho más arraigados en la cultura popular.
Aspecto fascinante es, sin duda alguna, el ancestral respeto a los
muertos y la firme convicción de los ibicencos (y también de los
habitantes de la isla hermana, Formentera) de que, en la noche de Todos
los Santos, víspera del Día de Difuntos, las almas de los finados
pueden regresar a la tierra para visitar los lugares donde han vivido.
Esa noche se les deja (aún se mantiene el ritual, especialmente en las
zonas rurales) un quinqué o lámpara encendida en el porche de la casa.
Los niños, a su vez, colocan granadas abiertas (el fruto de Tanit),
piñones o nueces ya partidos y buñuelos sobre una mesa, para que si las
ánimas se acercan al hogar, coman si tienen hambre y no perturben el
sueño de los vivos.
Otra costumbre, la de passar es missatge (pasar el mensaje), sigue
plenamente en vigor y se conserva como antaño, a pesar de la existencia
actual de periódicos y de la radio para informar de las defunciones. Los
familiares del difunto comunican el triste acontecimiento personalmente,
casa por casa, a los miembros de la familia. Y éstos, a su vez,
continúan transmitiéndolo hasta llegar al último rincón habitado del
pueblo o caserío donde ha tenido lugar el óbito. En el missatge se
anuncia el nombre del fallecido, el apodo o nombre familiar, la hora del
funeral y entierro y se termina con la petición explícita de "pasarlo"
de unos vecinos a otros.
La última persona en recibir el mensaje no puede guardárselo para sí.
Ha de transmitirlo a un arbusto, un árbol o una piedra. Y ello por dos
razones. La primera es que detenerlo o silenciarlo trae consecuencias
negativas, de mala fortuna o una próxima muerte, en la casa o en la
familia del campesino o vecino en cuestión que "lo calle".
La segunda razón haría necesaria una amplia explicación sobre la
intimidad, la profunda relación del campesino ibicenco con la
naturaleza, con la Madre Tierra que lo ha engendrado. Dar a conocer a
esta última el missatge es una clara y explícita muestra de la
familiaridad, cordialidad y simpatía que existe entre ambos, entre el
hombre y la tierra que le cobija y alimenta. Una naturaleza madre,
portadora y dadora de vida, repleta de espíritus y duendes, de seres
vivos en los árboles, en el agua de los pozos y las fuentes, en el mismo
aire que se respira, tiene derecho a conocer y a saber que ha fallecido
alguien que durante un período de tiempo terrenal ha estado en profundo
contacto con ella. En cierto modo, también es uno de sus hijos quien se
ha marchado hacia otro nivel de existencia.

El autor de este reportaje, en 1992, en un documental de TV sobre es Vedrà.

EL FUEGO, EL AGUA, LOS DUENDES...

En esta Ibiza legendaria y mágica, no pueden olvidarse tampoco
tradiciones de evidente origen celta, como las de los bailes en los
pozos y fuentes en las fiestas de verano o la de las hogueras que se
encienden en el solsticio de verano, coincidiendo con San Juan. Recuerdo
de arcaicos ritos paganos, buena parte de los cuales fueron asumidos por
el cristianismo y otros que no pudieron nunca ser borrados del todo.
Los actuales bailes folklóricos y encuentros festivos de las gentes de
Ibiza junto a pozos y manantiales (en cada pueblo o localidad se celebra
al menos uno cada estío) son un vivo recuerdo de los tiempos en los que
los antiguos reconocían los poderes del agua, la fuente de la vida, el
'arjé' de griegos y romanos, y rezaban a las ninfas, a los espíritus de
las aguas,con la frase "Kantas Niskas, rogamus et imprecamus vos..."
(sagradas ninfas, os rogamos y suplicamos...)
En cuanto al fuego, destruye pero a la vez purifica el aire, protege
de enfermedades, ahuyenta malos espíritus y ayuda a que las cosechas
crezcan con renovado vigor y fuerza. Saltar por encima del fuego y
bañarse en el agua en la madrugada del día de San Juan reconcilia,
siquiera sea una vez al año, al hombre con esa Naturaleza que, por otra
parte, castiga y daña con tanta frecuencia.
Y junto al fuego y el agua, la virtud de las hierbas, que cobran por
San Juan gracias y poderes extraordinarios. Uno de los espíritus más
populares de Ibiza, el travieso duende conocido como fameliar, sólo
puede ser capturado en esa noche, debajo del viejo puente de Santa
Eulària, cuando durante un corto espacio de tiempo brota una hierbecita
que, bien encerrada en una botella oscura, con el tiempo se convertirá
en ese geniecillo travieso, que grita siempre "feina o menjar". Sólo
quiere trabajo o comida. Claro que si se le encarga alguna actividad,
por difícil sea, la termina en cuestión de minutos y, si alguien elige
darle comida, nunca satisfará el apetito del duende y en pocos días
tendrá la despensa vacía. Unicamente se consuela, y eso por poco tiempo,
con algún pedazo de pan y queso.
La trilogía de espíritus ibicencos se completa con el barruguet, un
enano feo, dentudo y de apariencia horrible que acosa a las mujeres y
hace mil diabluras en el hogar, y con el follet. En Ibiza y Formentera,
este último es un don, un ente invisible e intangible, un poder y una
fuerza. En Cataluña, con la palabra 'follet' designan a los duendes de
forma mucho más genérica.
Los romanos recogían ya el grano negro, que denominaban 'verbena', y
les traía ventura y riquezas. El color verde de la hierba o los árboles
en los campos tiene, a su vez, una curiosa y doble significación: es el
color de la vida y la fecundidad, pero también es un color mágico y algo
siniestro. Las judías verdes eran el alimento tradicional de los
fantasmas y los muertos, cuyas almas habitaban en ellas. Esparcidas
alrededor de las casas, las judías alejan los malos espíritus.
Y para entrar en el país de las brujas o en el mundo de la 'gente
pequeña', el de las hadas y los duendes, el osado que se quiera
arriesgar a ello deberá llevar una judía en la boca, para escupírsela al
primer extraño con quien se encuentre, como único medio de que no le
haga daño alguno. La hierba de San Juan y las guirnaldas de margaritas
(símbolo del sol) son a su vez eficaces protectores contra los seres que
habitan en ese 'otro mundo' tan cercano al nuestro y, a la vez, tan
lejano y enigmático.

SUPERSTICIONES QUE PERVIVEN ...

El folklorista y costumbrista Joan Castelló Guasch escribió que
"...toda la historia de Ibiza y Formentera (...) ha estado asentada
sobre unos cimientos esencialmente religiosos, sin olvidar las creencias
y supersticiones (...) el elemento sobrenatural fue el que por espacio
de siglos, mejor o peor, encarriló la vida de las islas..."
El capítulo de supersticiones ancestrales es muy extenso. Aquí nos
limitaremos a citar algunas de las más conocidas, muchas de las cuales
aún perduran en el inconsciente colectivo de los ibicencos.
Por ejemplo, el nèixer vestit (nacer vestido, es decir, envuelto en la
placenta) es símbolo de una existencia dichosa y afortunada. Las
pintadas blancas en forma de cruces visibles en muchas casas ibicencas,
protegen de brujas y de espíritus malignos. Al mudarse a una casa nueva,
es aconsejable llevarse de la vieja carbón, aceite y dinero. A las
hormigas no debe hacérseles daño alguno, pues es creencia común que en
ellas habitan las almas de los niños paganos o muertos sin bautizar.
Junto a las hadas (existentes también en la mitología popular, aunque
en menor grado), las leyendas de fantasmas, de aparecidos y los cuentos
de miedo, encontramos asimismo un amplio rosario de creencias
supersticiosas: oraciones mágicas para cualquier deseo, cortes de
tijeras con los dedos, mediante los cuales los marineros y campesinos
creen que podrán deshacer las trombas y los fiblons (remolinos de aire);
los montoncitos de siete guijarros que debe hacer quien padezca un
orzuelo, en la creencia de que quien lo deshaga se quedará con la
molestia...
El año que empieza en viernes es presagio de desgracias. Trae mala
suerte derramar sal o aceite. Si se barre de noche, se saca la fortuna
de la casa. Si una lechuza o un búho se cruzan por la noche al paso del
viandante, mejor volver atrás pues es señal segura de mal augurio. Da
mala suerte voltear una silla sobre sus patas. Siete años malos tendrá
quien mate a un gato, o se ponga los calcetines al revés, o dé vueltas a
un paraguas abierto bajo techo...pero será alegre y afortunado i derrama
vino, hablarán bien de él si le silba la oreja derecha, o será
privilegiado si ha nacido el día de Navidad.
Muchas de estas creencias y supersticiones son comunes a otros lugares
de España o incluso se repiten en otros países, con las lógicas
variantes. Pero lo que las hace atractivas e interesantes en Ibiza es
precisamente el hecho de que se mantengan vivas y sigan formando parte
del acervo popular.
Y no hay que olvidar que todos los mitos, leyendas, tradiciones y
creencias que envuelven Ibiza y le dan ese hálito y ese ambiente tan
singulares, que forman parte de esta isla mágica y misteriosa...siempre
contienen parte de verdad y de realidad.
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